La lluvia es necesaria para el crecimiento
vegetal, pero en exceso provoca ahogamiento de las plantas.
El viento sirve para dispersión de polen y
semillas, proceso benéfico para la vegetación, pero en demasía provoca erosión.
La nieve quema las plantas. Sin embargo, para
fructificar, algunos tipos de vegetación como la araucaria requieren un golpe
de frío.
La luz del sol es fundamental en la
fotosíntesis.
El calor es necesario pero en exceso genera
sequía, y ésta, esterilidad de la tierra.


